De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, la empresa notificó primero una reducción arbitraria del 50% en la jornada y el sueldo, para finalmente enviar cartas documento de despido amparándose en artículos que permiten liquidar apenas la mitad de la indemnización. Este mecanismo fue señalado por los obreros como una "barbarie" que utiliza el marco legal vigente para licuar los años de servicio de los trabajadores en beneficio de la rentabilidad empresarial.
Los trabajadores dieron cuenta, además, de la desconexión total entre el discurso oficial de reducción de la pobreza y la realidad de quienes deben subsistir sin cobrar sus sueldos. Con crudeza, Mendoza comparó su situación con la de los funcionarios públicos: “Los escuchás decir que sacó a la gente de la pobreza y al único que sacó de la pobreza es a Adorni. Ahora yo estoy como Adorni antes de entrar al Gobierno, comiendo salchichas vencidas”, graficó.
La planta, que hasta hace poco procesaba cerca de 500.000 litros de leche diarios para la fabricación de quesos y leche en polvo, hoy es un símbolo de la desindustrialización acelerada por las políticas de ajuste. Mientras los directivos de la firma se mantienen en silencio y los telegramas de despido siguen llegando, los trabajadores aseguran que permanecerán en la puerta del establecimiento para custodiar las instalaciones y exigir que se respete el pago íntegro de sus haberes.