Detrás del desafío a Milei, está el plan B de una facción del establishment que ve con preocupación la deriva del experimento libertario. La ex ministra de Macri y De la Rúa, que salió tercera en las elecciones presidenciales de 2023, es la más decidida a jugar para ocupar el lugar que hoy tiene Milei. Pero su eventual proyecto presidencial delata la falta de alternativas en las elites empresarias con pretensión de incidir en política. Fondo de olla para evitar el regreso de cualquier candidato con olor a kirchnerismo.
Mientras Bullrich cree tener el apoyo incondicional de los dueños de Expoagro, otros actores de poder consideran que la están usando para negociar con Milei. “El Círculo Rojo quiere que esto se acabe. Ven que no es sostenible. No es solo el maltrato, ni siquiera es lo primero. Lo que quieren es que el negocio a largo plazo tenga mejores perspectivas”, le dijo a El Destape un hombre de diálogo habitual con Mauricio Macri. El curioso eslogan que promociona el gobierno, la economía salva a la política, no convence ni siquiera a los dueños de la Argentina. Otro ex miembro del PRO que tiene un trato familiar con miembros del establishment es todavía más explícito. “Rocca quiere armar otra cosa y él siempre juega con Magnetto. Buscan una opción a Milei porque no quieren retroceder”, dice. El macrismo residual está dividido. Unos no descartan que Macri se prepare para jugar y otros lo ven como alguien que solo quiere preservar el gobierno de la Ciudad, su única prioridad.
Cerca del ex presidente siguen negando un acercamiento a Bullrich y hasta dicen que él puede negociar con Milei para conservar la ciudad, ahora que el ex panelista se quedó sin candidato. Son movimientos desatados de los que no esperan a las elecciones y disputan poder día a día. Nada que ver con objeciones de conciencia.