Este lunes fue especial por varios motivos para los astronautas. Luego de despertarse, la nave recibió un mensaje que grabó antes de fallecer Jim Lovell, miembro de Apolo 13. Dice así: “¡Hola, Artemis II! Soy Jim Lovell, astronauta del programa Apolo. ¡Bienvenidos a mi antiguo vecindario! Cuando Frank Borman, Bill Anders y yo orbitamos la Luna en el Apolo 8, la humanidad tuvo la primera visión cercana de la Luna y una perspectiva de nuestro planeta que inspiró y unió a personas de todo el mundo. Me enorgullece pasarles el testigo, mientras orbitan la Luna y sientan las bases para las misiones a Marte... para el beneficio de todos. Es un día histórico y sé lo ocupados que estarán. Pero no olviden disfrutar de la vista. Así que, Reid, Victor, Christina y Jeremy, y todos los grandes equipos que los apoyan, ¡mucha suerte y que Dios los acompañe! De parte de todos nosotros aquí en la Tierra".
Lo que no dijo Lovell en su mensaje es que Artemis es diferente de Apolo. En el presente, a la NASA ya no le interesa tan solo cumplir con el hito científico y tecnológico de visitar la Luna. Ello ya se logró con éxito en los 60 y los 70. En la actualidad, la carrera espacial enfrenta a Occidente con un rival mucho más potente que la URSS. China prevé, al igual que EE. UU., instalar sus bases lunares con la meta de llegar a Marte en las próximas décadas.
La bandera norteamericana no será la única que se posará en otros mundos y eso, para el ego de Occidente, puede ser un baldazo de agua fría.