El conflicto bélico desatado a fines de febrero ha asestado un duro golpe a la economía global. El precio del crudo continuó su fuerte escalada en los mercados asiáticos: el barril de West Texas Intermediate (WTI) subió un 1,86% hasta los 113,62 dólares, mientras que el Brent del mar del Norte alcanzó los 110,30 dólares.
La crisis ya se ha propagado por diversas naciones del Golfo y Medio Oriente. En el Líbano, donde el movimiento proiraní Hezbolá se sumó a los enfrentamientos, los incesantes bombardeos israelíes y los combates cruzados ya han causado más de 1.400 muertos desde principios de marzo, obligando a millones de personas a abandonar sus hogares para huir de la destrucción.