“El narcotráfico está despenalizado de hecho en nuestros barrios”, subrayó el padre Angelotti. Y agregó: “Cuando el Estado se corre, el narcotráfico crece”.
Y en ese crecimiento, explicó, no solo se vende droga. “Se mete en la vida del barrio, organiza desde la violencia y se lleva a los más pobres, a los más indefensos, a nuestros chicos y jóvenes, mientras otros se enriquecen con su sangre”, afirmó.
Mientras Emilia pelea por su vida en la cama de un hospital, la investigación por el ataque avanza, hasta el momento, sin ningún detenido.
Según trascendió, Emilia vive en un hogar de menores de la parroquia local junto a sus tres hermanitos. Su historia, como la de tantos chicos del barrio, está atravesada por el drama de la droga: sus padres quedaron destruidos por el consumo.