La difenhidramina es un antihistamínico y su función es bloquear la acción de la histamina, una sustancia en el cuerpo que causa síntomas de la alergia; pero también suele usarse para tratar el insomnio. Al igual que las mencionadas, genera efectos como somnolencia, mareos, debilidad muscular y problemas en la vista. Mientras que el metamizol o dipirona es un potente fármaco con efecto analgésico y antipirético para tratar dolores agudos intensos y fiebre alta.
A los mencionados se suma la hioscina (que también genera somnolencia, mareos, aturdimiento, visión borrosa); el reconocido antiinflamatorio diclofenac (que, frente al consumo alto, genera más riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral causando la muerte); el clonazepam (utilizado para reducir la actividad eléctrica anormal en el cerebro, pero que puede generar graves problemas de respiración, somnolencia o coma si se consume con otros medicamentos); y el fármaco sedante y potente midazolam (también causa problemas respiratorios graves, somnolencia, convulsiones, temblores y es utilizado previo a procedimientos médicos o cirugías).
Por último se destaca la dexametasona (para tratar reacciones alérgicas graves o afecciones en tiroides, riñones, pulmones y sistema nervioso; mientras que entre los efectos se observa debilidad muscular, convulsiones, problemas de vista, dificultad para respirar); inyección de adrenalina o epinefrina (dificultad respiratoria, mareos, ansiedad, debilidad, temblor incontrolable); el haloperidol se usa para trastornos psicóticos (visión borrosa, movimientos incontrolables de rostro, boca o mandíbula); entre otros.